Diseño: Careperro
Tuesday, December 15, 2009
Sunday, December 06, 2009
Todos necesitan
Y necesitamos
Toda la atención
Como si siempre escucháramos
En nuestra voz
La otra verdad
No sé qué más decir
Mis oídos
Han estado abiertos a todas las necesidades
Aunque nadie crea
Y desde afuera
Tratando de hablar por otras voces
Y escuchar
Sobre todas las cosas
Sin hablar
Sólo pensando
Quién vendría a mí
Si estoy seco
De mundo
Y todo lo que sobresale
Y amo
Viene y vuelve
Como tantas cosas dichas
Y como alguien que supo que su certeza estaba destruida
Y conoció la vida
Y la amó
Sobre todas las cosas
Y quiso ser
Y el vacío lo cubrió
¡y qué tanto¡
Dios me descubrirá.
Saturday, December 05, 2009
La Paris Hilton del Lucifer de Calama

Su largo dedo casi estrangulado por un anillo de diamantes de Sudáfrica se detiene sobre un punto que dice Calama. Ca-la-ma, pronuncia cada sílaba como ahogada, mientras un rubio, ucraniano, de dos metros, mayordomo, corre en busca de un vaso de agua mineral.
Paris Hilton pone en el Google de su Laptot dorado –bañado en oro- la palabra Calama, y brotan una serie de fotos que no entiende. Aparece un equipo de fútbol color naranja; un tipo gordo y bigotudo, con un casco blanco; una mujer semidesnuda y un cráter gigante en la tierra. -¿Qué es eso? ¿Un meteorito?- pregunta Paris mientras acaricia al Chihuahua. .
El rubio le dice que es el Tercer Mundo. Sudamérica. Chile. La rubia Paris lo mira con cara de asco ¿Ají mejicano? No, Chile es un país de Sudamérica, repite –gesticulando- el rubio mayordomo. Chile es el país con el mejor PIB de Latinoamérica, dice el rubio leyendo Wikipedia. No encontrará rubios ni europeos para el casting. Aquí dice que la población es un 90% mestiza ¿No me sirve Calama? afirma Paris con un dejo de molestia y luego pregunta -con la vista pegada en los dibujitos, imitación de Joan Miró, pintados en el techo- ¿Qué es el PIB?
Marjorie Alejandra Moya Pérez se siente orgullosa que la presenten como la Paris Hilton del “Lucifer” de Calama. Es delgada y dura como palo, tiene el pelo color paja –de tanto tintura de mala calidad-, los ojos verdes y un arete en el ombligo. En el día usa gafas marca Louis Vuitton que adquirió en Tacna, al igual que una ceñida polo marca Givenchy –Givenchy escrito con lentejuelas doradas-. Su jornada laboral comienza a las 16 horas que es lo mismo que su noche parta a esa hora. Por eso está blanca como papel. La dueña de la pensión le dice “la vampira”. Ella hace un desprecio como molesta.
Su receta es tomar a diario una Cebion 2000 para no resfriarse. Come poco, como “pájaro” –dice la dueña de la pensión-. Nada de alcohol, aunque tiene que fingir que bebe. Los parroquianos lo exigen. Odia a los parroquianos, pero trabajo es trabajo. Tiene 22 años, un Nokia rosado y llegó a Calama porque en Santiago no ganaría nunca aquel dinero salvo en la profesión más antigua del mundo. En Calama sólo baila, aclara. Su sueño es recorrer Chile en un convertible rosado.
Friday, December 04, 2009
Wednesday, December 02, 2009
Friday, November 27, 2009
El televisor de mi abuela

Mi abuela pasa gran parte del día viendo el Classic Channel. Va de John Wayne a Betty Davis, o de “Area 12” al “Gran Chaparral”. Su película favorita es Casablanca y punto, aunque hay concesiones con “El Viento se llevó” y los “Girasoles de Rusia” aquella de Sophia Loren. Ignora a Brad Pitt o Angelina Jolie. Ignora, también, al Internet. No quiere nada con la “modernidad” -así lo remarca-. Le incomoda, por ejemplo, la escalera mecánica del mall. Le incomodan los celulares. Ni la imagino en el Metro de Santiago, con la tarjeta Bip. Derechamente Santiago no es mundo para ella. Sin embargo maneja con destreza el control remoto del televisor. Lo más cerca que está de la “modernidad” es con las noticias o todo lo relacionado con Cecilia Bolocco. Por alguna extraña razón es fans de la Bolocco. La defiende a brazo partido especialmente cuando esos “periodistas metiches” –dice- sacan a colación su rara vida amorosa. Son montajes –acusa mi abuela-.Como es de suponer dice que todo pasado fue mejor. Trataré de ser breve en esto. Concuerdo con ella cuando dice que antes los niños jugaban en la calle. Hoy esto no se puede. Dos razones: los pueden atropellar y anda mucho depravado por las calles. Antes –dice- se hacía vida familiar: el marido trabajaba y la mujer en la casa con la familia. Las familias eran de cinco hijos o más. Uno podía dejar entreabierta la puerta cuando iba a comprar al almacén y nadie entraba a robar. También, dice, no se veía tanta droga como homosexualismo. Ni siquiera los candidatos debatían aquel tema. Ni imagino a Alessandri hablando de aquello –dice-. No le pareció bien que una vez le recordara que en aquellos años no había respeto por los Derechos Humanos. No había televisión tampoco o medios para denunciarlos. En otras palabras, le expliqué que la globalización ha ayudado a denunciar y condenar hechos. Tal vez sin la globalización Guantánamo sería como Auschwitz o la Siberia de Stalin. Y si hay un Auschwitz poco se demora en salir a la luz. Pasó en el último tiempo con el genocidio de Ruanda.Pero mi abuela lleva el debate al plano local. Dice que la televisión con toda su artillería sobre la delincuencia, hace que la gente desconfíe, que se encierre, que no haga vida de barrio, que poco menos que para viajar a Santiago hay que hacerlo con chaleco antibalas. Es de las que prefiere el noticiero de Chilevisión. Con la vista pegada en el Sony Trinitron dice que la televisión cambió al mundo.
Thursday, November 26, 2009
Mensaje Subliminal
Te cuento:
he hablado con toda la gente
que pudo haberte hecho cambiar de opinión.
Y nada.
Por lo que,
en vista y considerando la situación,
me remito a lo siguiente:
dejaré mensajes de humo en tu dormitorio,
PUEDES LEER LO QUE QUIERAS,
aunque trate de decirte que por fin tomes la decisión,
aunque sea por un momento que puedas coger el toro por las astas,
aunque los demás no comprendan tampoco, y crean todo lo que han hablado de ti y no es cierto.
Como sea ¡apúrate!
Queda poco tiempo:
el humo ocupa las últimas partículas de la habitación:
no vaya a ser que entre tanta bruma te pierdas.




